El palacio fue construido originalmente por Muhammad I, emir omeya de Córdoba, quien lo utilizó como base durante su reinado. Con el tiempo, el rey Enrique III lo reformó añadiéndole torres, ya que también se utilizaba con fines defensivos. Más tarde, su hijo utilizó el palacio como residencia real. Cuando Felipe II subió al trono, convirtió Madrid en la capital de España y decidió renovar todo el palacio.











